POR QUÉ FESTEJAR NAVIDAD
No sabría decirte bien cuándo ni cómo, pero creo que estarás de acuerdo conmigo en que desde hace unos años ha comenzado a crecer entre los creyentes la idea de no celebrar la Navidad por tratarse de "una festividad pagana". Quiero compartirte algunas razones por las que creo que podemos y debemos celebrar estas fiestas. Antes, un poco de contexto.
EL ARGUMENTO
Cuando el imperio romano abraza oficialmente al cristianismo como religión oficial (323 d.C - 325 d.C) se incorporan a la ahora iglesia una serie de creencias, prácticas, tradiciones, ritos y celebraciones que no habían sido parte del cristianismo antes de eso y que, ciertamente, no figuran en la Biblia. La celebración de la natividad de Jesús el 25 de diciembre es una de esas inclusiones.
En esa fecha el imperio romano ofrecía culto originalmente al "Sol Invictus" que, sí, era una deidad asociada al sol. La celebración tomaba lugar del 22 al 25 del último mes del año, con el cambio de solsticio; este "nuevo sol" era más fuerte y los días comenzaban a ser más largos, venciendo la oscuridad y trayendo renovación de vida.
¿Te suena familiar? Pues debería, es una de las principales razones por las que esa fecha, y no otra de las tantas que formaban parte de la liturgia romana, es asociada con Jesucristo (John Stott en su libro "La Cruz de Cristo" dedica un capítulo a explicar esto bajo el título "el sol invictus y el Kristos Victor", te recomiendo esa lectura).
El sol victorioso había sido símbolo de la imponencia del imperio, ahora lo sería la cruz que anunciaba a Cristo victorioso sobre la muerte.
Sin embargo, hemos de conceder que -efectivamente- la fecha se dedicaba a un culto pagano.
Si bien es cierto que siempre supimos esto, muchos creyentes lo ignoraban y es posible que enterarse de tal suceso los haya defraudado o asustado (por un celo genuino a ser fieles a la Escritura) y esa sea la causa sustancial por la que expresan rechazo al festejo de la Navidad.
OTROS CAMBIOS
La celebración de la Navidad no sería la única incorporación extra-bíblica a las prácticas de la iglesia, veamos algunos ejemplos:
Los templos no fueron construidos por los primeros creyentes. De hecho, es bien sabido que los cristianos se reunían a escondidas en cualquier lugar en que pudieran (desde casas hasta catacumbas). Ni Jesús, ni los apóstoles, ni los cristianos de los primeros siglos vieron la necesidad de construir edificios donde reunirse. Pero, a la cristianización del imperio le siguió que esos templos en los que se adoraba a los dioses paganos se dedicaran ahora al culto cristiano. A partir de entonces los hemos estado construyendo (aunque es una práctica no-bíblica)
El sacerdocio como lo conocemos es otro buen ejemplo. La profesionalización del oficio sacerdotal no surge en la iglesia primitiva, sino en el imperio romano; y la idea de que los sacerdotes son una orden especial y distinguida no proviene de la Biblia (que enseña el sacerdocio universal de todos los creyentes).
Y los púlpitos podrían servirnos de ilustración también. No utilizados por Jesús ni por sus seguidores durante los primeros años, los púlpitos fueron una herramienta usada por los filósofos griegos, eran un símbolo de superioridad moral y conocimiento elevado, donde se ubicaban los maestros para impartir cátedra.
Esta incorporación de elementos paganos a la vida de la iglesia ha sido parte de nuestra historia, recordemos que ministerios como la ESCUELA BÍBLICA PARA NIÑOS o los GRUPOS DE ALABANZA modernos no son el modelo bíblico para la iglesia.
EL INSTRUMENTO
Históricamente la iglesia se ha sentido cómoda con la celebración de la Navidad.
Los padres de la Iglesia son conocidos por ser celosos y fervorosos defensores de la fe, no encontramos en sus escritos nada que nos permita elaborar un argumento contra tal celebración. Entre los registros históricos de los cristianos de los primeros siglos no hallamos nada igual.
La Reforma Protestante que cuestionó duramente al catolicismo romano no esbozó jamás una detracción a tal celebración (como sí lo hizo con el bautismo de niños, o la prohibición de comer carne en Semana Santa, por ejemplo).
La postura de los cristianos ha sido más bien la de considerar que la cristianización del imperio romano fue un instrumento en manos de Dios para la expansión de la fe (Constantino sería usado como Nabucodonosor, o Ciro).
Nota que "gracias a esto" la mayor parte del mundo ha estado celebrando durante 1700 años el nacimiento de Jesús con gran alegría. No todos lograron comprender el verdadero significado, es verdad. No son salvos por celebrar Navidad, también es cierto. Pero el mundo ha tenido una fecha en que recuerda que Jesús vino al mundo, ese sí es un hecho concreto digno de alabanza.
EL VERDADERO PELIGRO
Creo que nuestra verdadera preocupación debería ser la secularización de nuestras sociedades en las que se han estado desvaneciendo los valores de la cultura cristiana que la habrían sostenido durante siglos. Con esto ha llegado el desprestigio del matrimonio y la familia, dando lugar a la avanzada LGBT y el aborto legal (por citar un ejemplo actual); el materialismo y el relativismo que invitan a las nuevas generaciones a no pensar en la muerte y después de ella; el abandono de la fe colectiva en que cada uno cree lo que quiera y lo vive a su propia manera; etc.
La espiritualidad y la fe se han convertido en un accesorio para mejorar la calidad de vida, por lo tanto, pueden abandonarse o cambiarse cuando no se les encuentre valor práctico.
Si a esta cultura le quitamos lo poco que le queda de la herencia cristiana su corrupción se acelera. Y si consideras que eso es inevitable, al menos coincidamos en que la iglesia no puede contribuir a tal descarrío.
RAZONES PARA CELEBRAR NAVIDAD
Ahora sí, entonces, te diré las razones por las que considero que debemos festejar esta fecha:
- No encuentro argumentos suficientes para considerarla diabólica o dañina.
- Es una época de alegría y alabanza a Dios por su don inefable en Jesús.
- El mundo necesita seguir recordando a Jesús el Mesías.
- Es un testimonio de la presencia divina en la historia humana.
- Significa una oportunidad para reflexionar en el más allá y en cómo estamos viviendo ahora.
- Constituye una ocasión para celebrar, compartir y afirmar valores cristianos (como la fe, la esperanza, el gozo, la humildad, etc) en la cultura.
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